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Primera etapa: los comienzos (1951-1968)

El comienzo de la vida parroquial, como ya se ha dicho anteriormente camina, en este período, paralelamente al desarrollo de la vida de la recién creada diócesis, participando de la dinámica pastoral de reorganización y respuesta a las necesidades que se plantean.

D. José Baeza con un grupo de niñosEl período corresponde, en su totalidad, al episcopado de D. Arturo Tabera, un período de organización y dinamización de la diócesis en un primer momento dentro de lo que se denomina pastoral de cristiandad, y un segundo momento de acomodación a las exigencias del concilio Vaticano II, marcado en lo diocesano con el nombramiento de D. José Delicado Baeza vicario de pastoral en 1964, que concretaría los últimos años del episcopado de Tabera en lo que conocimos como “pastoral de conjunto”.

Las realizaciones y actividades parroquiales parecen coincidir más con el dinamismo del período preconciliar de pastoral de cristiandad, que se mantendría durante todo el período, con la adaptación a los nuevos planteamientos del concilio, se concretarían en las reformas litúrgicas y que en su desarrollo tardarían en llegar.

Retablo de la Casa de la MisericordiaLa acción social y caritativa centrada sobre todo en lo asistencial fue aspecto destacado del momento. Por una parte el nivel de pobreza en el Barrio de la Estrella y su alrededores era alarmante, aunque otras barrios del entorno parroquial también presentaban situaciones que eran atendidas desde los distintos grupos con incidencia social. Algunos de estos grupos de incidencia social, Damas de la Caridad, Hijos e Hijas de Maria, ya actuaban en estos ambientes antes de la creación parroquial, mientras otros nacen en el seno de la nueva parroquia, es el caso de Las Conferencias de San Vicente y Caritas parroquial.

La figura destaca de toda esta etapa, como lo será en la siguiente es la de D. José Baeza Espadas, cura párroco durante estos años, quien con su estilo, estructuró y organizó las tareas parroquiales, en colaboración directa con las religiosas Hijas de la Caridad y Operarias del Divino Maestro, y sirviéndose de la organización, medios y movimientos de estas comunidades religiosas, que ya existían en el territorio parroquial antes de la creación de la misma, así como de los coadjutores y otros sacerdotes que le acompañaron.

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